ARQUITECTURA TRADICIONAL CANARIA

El buen buen gusto con los limitados recursos

La arquitectura tradicional canaria es producto de aportaciones exteriores de varios estilos constructivos, adaptados al clima y al uso de materiales del entorno. En ella predominan la austeridad, sencillez y la funcionalidad, siendo tres las vertientes
fundamentales de arquitectura: la militar, la religiosa y la civil (Urbana y Rural). El sistema constructivo se desarrolla con muros de carga, sobre encepados de piedra, constituidos por mampuestos, unidos y revestidos con morteros de barro o cal, forjados de vigas de madera, con tirantes que absorben los esfuerzos horizontales, y techos de cubierta inclinada con estructura de madera y tejas sobre un entablonado cuajado, recibidas con mortero de barro. Se hace necesario realizar intervenciones en los edificios, ante el requisito de reintegrar al edificio de unas disfunciones, que se agrupan principalmente en cuatro causas: obsolencia, uso, siniestralidad, y
degradación. La conservación, restauración, consolidación, rehabilitación y remodelación, son las herramientas que la ley de Patrimonio Histórico de Canarias pone de manifiesto para la protección y conservación del edificio con garantías de cumplimiento de la funcionalidad del mismo.
 

1. ARQUITECTURA TRADICIONAL CANARIA
1.1. Introducción
Los colonizadores que llegaron a Canarias, tras la conquista, aplicaron sus conocimientos sobre arquitectura, adaptados al clima y a los materiales propios de las islas, con lo que comienza lo que hoy se llama “arquitectura tradicional canaria”. 
Esta arquitectura tradicional pervive desde finales del s. XV hasta principios del s. XIX. Durante este último predomina una arquitectura poco personal y más oficial. El momento de mayor esplendor fue el s. XVIII, pues se desarrolla en esa época una gran actividad cultural, artística y comercial. Se puede afirmar que en Canarias existe una arquitectura tradicional con sello propio pero con aportaciones exteriores (andaluzas, gallegas, portuguesas, etc.).
Esta arquitectura se puede estudiar desde tres vertientes fundamentales: la militar, la religiosa y la civil (urbana y rural).


1.2. Elementos Constructivos
En general, la vivienda tradicional es un tipo de vivienda muy austera y, sobre todo, funcional. Es una edificación sencilla, sobria, eminentemente práctica, en función de las necesidades vitales.

Debido a los diversos estilos de vida, existían también diferentes tipos de viviendas, variando entre sí tanto la arquitectura como el interiorismo. Las diferencias las marcan, por un lado, causas socioeconómicas, que provocan viviendas más ricas llamadas de arquitectura señorial, y viviendas más pobres y modestas, denominadas de arquitectura popular [1].
Por otro lado, existen causas medioambientales o físicas que provocan la diferencia entre una arquitectura urbana y una arquitectura rural.
Los elementos constructivos que caracterizan a la Arquitectura Tradicional Canaria son los siguientes:

1.2.1. La puerta
Realizada en madera, fue un elemento muy cuidado. Los laterales del hueco (gualderas) se abocinaban, es decir, se inclinaban hacia el exterior, para aumentar la entrada de luz. Las hojas de las puertas giraban sobre las quicialeras, donde entra el gozne inferior de la hoja y el superior entra en un hueco practicado en el dintel. Las puertas eran decoradas con cojinetes, que a su vez se decoraban con figuras
geométricas. También está la puerta plana, sin ningún tipo de decoración, que suele  tener, en la parte superior de cada hoja, postigos.


1.2.2. La ventana
Sus huecos también eran abocinados. Poseían asientos tras los antepechos y, tanto sus laterales como el dintel, se forraban en madera (para evitar mancharse de cal al sentarse). El sistema de giro es el mismo que el de las puertas, aunque también se utilizaban bisagras. La parte baja (antepecho) es fija y formada por cojinetes labrados o lisos. Las ventanas más características son:
Ventanas de cojinetes: Formadas por dos hojas decoradas, con o sin postigos, antepecho de cuarterones y la parte superior acristalada.
Ventanas de guillotina: Formadas por dos paños, uno superior fijo y otro inferior móvil, cuya trayectoria es vertical. Los cristales están colocados entre varillas o metopas que forman cuadrículas. Detrás de estos cristales suelen tener dos hojas tapaluces, lisas o de cojinetes.
Ventanas de celosía (ventana ajímez): Son de origen musulmán. Están formadas por una serie de varillas cruzadas y en diagonal, lo que permite la entrada de aire. Su parte inferior o antepecho es de cuarterones, y la parte superior con cristales. En la misma celosía existen dos postigos y, por el interior, dos tapaluces para regular la entrada de aire y luz. A partir de estos tipos de ventanas, se encuentran una gran variedad de combinaciones.
También podemos encontrarnos algunos ejemplos de “ventanillos”, huecos que servían para ventilar o dar luz a ciertas habitaciones. Estos son rectangulares, forrados en madera y con enrejado a base de barras de hierro, balaustres de madera y, a veces, simplemente con hojas de cristales.

1.2.3. Los balcones
Quizás es uno de los elementos más característicos de nuestra arquitectura tradicional. Su ubicación era, normalmente, sobre la portada de la casa y en
segunda planta.
Es característico del balcón canario estar reposando sobre “canes” [2], con antepechos de balaustres y cojinetes, pies derechos y cubiertas de teja. Los canes son los soportes de los balcones que, en ocasiones, son la continuación de las vigas de las habitaciones. Hay canes dobles y sencillos, encontrándose gran variedad de perfiles, dibujos y tallas. Sobre los canes se forma la “tribuna”, compuesta por el antepecho de cojinetes y balaustres, y los soportes sobre los que apoya el tejado. La tribuna se cubre con techo de madera que, a su vez, se remata con teja curva, y en algunas ocasiones es prolongación de la cubierta de la casa. 
Partiendo de estos elementos, aparecen multitud de balcones, según sean sus antepechos, pies derechos, celosías, cerrados o abiertos y cubiertos o no. En algunos ejemplos de viviendas de 3 plantas, el balcón se situaba en la última de ellas y abarcaba toda la longitud de la fachada. En esa planta se situaba el granero, y el balcón se utilizaba para secar el grano, como por ejemplo la Casa Ossuna, en La Laguna. Su función no era sólo la de mejorar la ventilación de la casa o la de propiciar sombra, sino que se trataba de un símbolo de ostentación del propietario.


1.2.4. Las cubiertas
Las primeras viviendas se cubrían con ramas, pajas y hojas de palma. Más tarde se popularizó el uso de la teja de barro, ya que, debido a los frecuentes incendios de este tipo de cubiertas, los Cabildos recomendaron el uso de dicha teja. 

En las islas orientales, se aplicó en las cubiertas, planas o inclinadas, la torta de barro con paja. En Gran Canaria, la mezcla se hace con barro o picón y cal. En Lanzarote, con tierra y paja de trigo, o cal y picón grueso (rofe). En Fuerteventura, se colocaban sobre las vigas astillas de madera que se cubrían con torta de barro y gran cantidad de paja de trigo, para evitar las grietas. 

En las islas occidentales, el material más empleado es la teja. Las cubiertas, debido a las lluvias frecuentes en estas islas, eran siempre inclinadas, generalmente a dos o cuatro aguas. Existen algunos ejemplos de cubiertas a un agua, sobre todo en casas terreras. La prolongación de la cubierta fuera de la vertical de la fachada forma el alero. El más frecuente es el de tejas superpuestas y, los más simples, son los formados por dos hileras: las inferiores o canales (que facilitan el desagüe), y las superiores o cobijas (que cubren las canales). Hay casos en que aparece una o dos filas más, dispuestas como las cobijas, éstas son decorativas y denominadas “dientes”. 

Otro tipo de alero es el formado por la prolongación de los pares de la estructura haciendo las veces de canes, sobre los que se colocan unos listones en el sentido de las correas, donde apoyan la teja canal y la cobija. Este sistema tiene procedencia nazarí y mudéjar.

En las casas de cubiertas planas, la cornisa sustituye al alero. La cornisa consiste en una serie de molduras de cantería, colocadas en hilera, en la parte más alta del edificio, normalmente coincidiendo con el último techo. Se utilizó en todas las islas, pero con más frecuencia en Gran Canaria.
En nuestra arquitectura tradicional también hay muchos ejemplos de gárgolas, de madera o de piedra, y son elementos utilizados para evacuar el agua de las cubiertas. Los de piedra pueden presentar formas de figuras fantásticas (de tradición gótica) y de forma de cañón (de tradición plateresca).
Las gárgolas de boca de cañón son más frecuentes que las de figuras grotescas, y donde más abundan es en Gran Canaria. Hubo ocasiones en que la gárgola se utilizó como elemento decorativo, sin ninguna función constructiva.
 

1.2.5. Los pies derechos o columnas 
Se hacían de madera. Estos iban colocados sobre unas bases de piedra, para evitar el contacto de la madera con la humedad. Se utilizaban,  normalmente, en balcones y galerías de los patios.
Estos consistían en una pieza  de madera vertical, más ancha en su base que en su cabeza, apoyado sobre base de piedra, y rematado, en la parte superior, por una pieza de madera horizontal (zapata), similar a los canes, que servía para sostener la viga carrera y aminorar su vano. A veces, para sostener la galería o balconada, se utilizaban los jabalcones cuya función es parecida a la de los pies derechos, con la ventaja de dejar más espacio libre y ser más económicos, aunque de menor efectividad. Las columnas y ménsulas de piedra tenían un carácter más decorativo que estructural, y se presentan, sobre todo, en las portadas.  

1.2.6. Las escaleras
Por lo general son de madera, comenzando con un escalón de piedra, cuya finalidad es sostener las vigas zancas, donde se fijan los escalones, además de evitar el contacto de la madera con el suelo, y así su posible pudrición. Las escaleras totalmente de piedra son muy escasas, constituyendo un  símbolo de ostentación distintiva y clasista. Las escaleras se colocaban, habitualmente, a la izquierda de la entrada, tras atravesarse el zaguán. El tipo más generalizado es el de dos tramos de planta rectangular. La baranda se colocaba sobre las vigas zancas. 

1.2.7. Los techos
En las primitivas casas eran de paja, ramas y hojas de palma, como ya se ha comentado. Al comenzar el despegue constructivo, se empiezan a cubrir las casas con la técnica mudéjar, es decir, con teja y madera decorada y policromada en algunos casos. En las casas canarias predominan las techumbres planas, con vigas vistas, entre las cuales se coloca una tablazón que forman, al mismo tiempo, los pisos superiores. 

1.2.8. Los suelos
En planta baja, normalmente son de piedra, en losas cuadradas o rectangulares. Estas se extraía en Abona (Tenerife) y Arucas (Gran Canaria). A veces, en los patios, se utiliza el callao marino o piedra menuda. En los pisos superiores, el suelo es de madera, donde las tablas se apoyan sobre las vigas, se unen con clavos y mediante el procedimiento de machihembrado. Algunos pisos se hacen con mosaicos, elaborados con tierra apisonada (en las casas más humildes) o con cal y picón grueso.  

1.2.9. Los guardacantones 
Eran unos elementos accesorios y de carácter preventivo que se colocaban en las esquinas de algunas viviendas para protegerlas de los roces y golpes de los carros. Eran de madera y se utilizaban en las casas urbanas. 

1.3. Materiales
Las viviendas se construían con piedras, barro, cal y madera. El vidrio para las ventanas, el hierro y el bronce, y algún que otro metal, eran importados y muchas veces transformados en las islas.


1.3.1. Las piedras
Se colocaban sin labrar unas sobre otras, formando los muros de la casa, unidas con mortero de cal o barro, y con pequeñas piedras o ripios en lo huecos que quedan entre ellas. Este proceso era fundamental para que no se desmantelara la estructura. En las viviendas con mejores condiciones económicas, la cantería empleada era con piedra labrada, para esquinas, pavimentos o marcos de puertas y ventanas. Era abundante, pero muy caro su corte y labrado. También se utiliza la piedra como base de las columnas de madera existentes en los patios, para soporte de las balconadas, con el fin de aislar la madera de la humedad del suelo.
La piedra de cantera más común es la fonolita azulada o cantería azul; la cantería roja, que es una toba volcánica de granulado compacto; y el canto blanco o canto del sur, que es una roca pumítica muy utilizada en el sur de Tenerife. Para pavimentos se utilizaban lajas de piedra basáltica.


1.3.2. La cal
Era un producto propio de las islas orientales, procedente de travertinos calizos, abundantes en éstas. Esto propició el intercambio con las islas occidentales, donde escaseaba este material, y abundaba la madera, el barro para fabricar tejas, etc. Desde que se empezó a perfeccionar el sistema constructivo en las islas, la cal se fue convirtiendo en un producto casi imprescindible en la construcción para hacer morteros y revestir paramentos.
Tanto la cal como el barro fueron empleados como mortero o producto impermeabilizante. La cal, mezclada con la tierra, se empleó en cubiertas de torta para impermeabilizar y para encalar las paredes de las viviendas a modo de mortero. El barro se empleó para lo mismo, incluso, mezclándose con cal.
 

1.3.3. La madera
Se empleaba, fundamentalmente, para hacer los techos, escaleras, puertas, ventanas, balcones y el mobiliario. La del pino canario era muy apreciada y utilizada, de la que se obtenía la tea, una madera muy resistente, de color rojizo y prácticamente incorruptible. Para que ésta fuera de calidad, el pino debía tener entre 100 y 200 años, y un período de secado de al menos un año. Por su elevado coste, se empleaba más en la arquitectura señorial.


Otras maderas utilizadas eran:

  • El barbuzano: Madera poco fibrosa, muy densa, quebradiza y de color oscuro. Se utilizaba para la fabricación de muebles y balcones, gualderas, pasamanos, balaustres y escaleras.
  • El vinátigo: De tono rojizo y empleada para trabajos finos.
  • El aceviño: De color amarillento y fácil pulido.
  • El til: De color oscuro, desprende un olor desagradable que desaparece al secarse.
  • El palo blanco: De color marfil viejo, su madera es dura y densa.
  • El mocán: De madera dura y no muy fina.
     

Además, en Gran Canaria, Lanzarote, Fuerteventura y la Gomera, se utilizó mucho la palmera canaria. En el Hierro se empleó, básicamente en construcción, el haya y la sabina.


1.3.4. La teja
Se realizaba con barro cocido en forma de U, denominada teja curva o teja árabe. En un principio las cubiertas de las casas eran realizadas con paja, palma, cañizo y ramas, materiales altamente inflamables. Debido a los continuos incendios de éstas, los Cabildos promueven el uso de la teja.
El yacimiento más importante se encontraba en La Laguna, de donde más tarde se prohibió sacar este material (ya que peligraba el ganado de la zona, por los grandes hoyos que se realizaban). Debido a esta circunstancia, el material comienza a escasear y se empieza a importar de la península.
Otro tipo de teja importada es la teja plana, que no es un elemento de la arquitectura tradicional, pero que si se considera propio de la arquitectura canaria pues se empleó mucho a principios del s. XX.


1.3.5. La pintura
Cuando hace acto de presencia, es empleada con carácter de ornato, bien como un albeo monocromo (cal diluida en agua), o bien añadiéndole colorantes naturales (tierras naturales, cochinilla, babas de tuneras, añiles , óxidos , etc, siendo los colores principales el blanco, el rojo ingles, el amarillo canario y el azul canario..ver foto de la calle principal de la laguna, Patrimonio de la Humanidad en azul por ejemplo). 

En la arquitectura urbana se encuentran ejemplos de fachadas con representaciones de formas geométricas puramente decorativas. Muchas veces, la pintura alcanzaba un mayor protagonismo con la simulación de elementos estructurales de la edificación realizadas con piedra, como cornisas, esquinas, etc. Se utilizó también la pintura al aceite para puertas y ventanas.

1.3.6. Otros materiales
El vidrio para las ventanas se empieza a utilizar en el s. XVII y fue de importación. También lo fue el hierro y el bronce, propios para los herrajes de la carpintería (fechillos, bisagras, escuadras, etc.). Estos metales eran transformados en las islas por herreros y cerrajeros.


1.4. Sistemas Estructurales
El sistema estructural en la arquitectura tradicional es el mismo, básicamente, tanto para la arquitectura urbana como la rural. Los cimientos consisten, por lo general, en una zanja con una profundidad aproximada de un metro, de mayor ancho que los muros a realizar.
 

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